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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Historias de aquí y de allá.



PLEASURE BAY

Boston en Julio es "tropical", tórrido y húmedo pero interesante. Las calles de la ciudad de llenan de vida y las playas urbanas ofrecen un espléndido refugio para los que como yo no pueden abandonar la ciudad. La bici se transforma en mi vehículo preferido, hace demasiado calor para moverse con el skateboard, y la arena de Pleasure Bay en mi estudio cada día a partir de las cuatro y media de la tarde.

Pleasure Bay no es ni mucho menos una playa salvaje, es una playa urbana situada muy cerca del puerto con todo lo que eso conlleva. Pero es un lugar agradable, bonito y muy popular. Un lugar para la clase obrera bostoniana.

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12/07/2011 18:17 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

VUELTA AL PARCO LAMBRO

Vuelta a Milano. Vuelta a los placeres de la rutina y la vida ordinaria. Levantarse, ducha, salir a la Vía Padova, café, bici y skate. En definitiva vuelta al Parco Lambro.

En el vídeo, producido por Claudio Fontana (Font), podéis ver la fiesta de cumpleaños de Amen, uno de los skaters más salvajes de Italia y local del Lambro.

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09/05/2011 14:08 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

EL VERANO EN MILÁN

El verano en Milán ni tiene amigos ni hace prisoneros. Con crueldad y tenacidad inigualables es capaz de torturarte desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde. Sólo entonces te puedes acercar al Parco Lambro a patinar y entonces de das cuenta de que vale la pena.

               Un saludo desde el torrido verano milanés

                                  Iván

05/07/2010 17:13 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

GRILL'EM ALL

El GRILL'EM ALL es uno de los eventos que regularmente se celebran en el bowl del Parco Lambro. BASTARD y los locales se encargan de la organización y está abierto a todo el que quiera participar patinando en compañía. En el video aparecen algunos de los "monstruos" habituales del Parco Lambro y , aunque esté filmado durante un evento especial, resume el ambiente que podeís encontrar en esta pool cada sábado y cada domingo soleado.

29/03/2009 14:20 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

...or a dam person

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Pero...¿quien puede ser buena persona en el Bronx con semejante compañía? Como os he dicho el Doctor Karmaleone es un volcán de ideas, la mayoría buenas pero algunas un poquito torcidas y el Bronx es un buen lugar para torcerse y para perderse. Bromas aparte el Doctor Karmaleone parece haber aprovechado su viaje a la Nueva Babilonia como pude constatar durante mi visita de ayer a su taller. Ya os contaré...

10/12/2008 19:50 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

Be a nice person...

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Era mi primera vez en New York y no quería marcharme sin visitar el Bronx y echar un ojo al viejo Yankees Stadium, que está a punto de desaparecer. Hacía frío y nos detuvimos en el parque que se encuentra junto al nuevo templo del baseball para disfrutar de los rayos de sol que nos ofrecía la mañana justo antes de encaminarnos a The Bronx Museum of the Arts y a Belmont. Esta parte del Bronx es la auténtica "Little Italy", un paraíso italiano donde se puede saborear buena cocina del bel paese mientras los viejos hablan en "brookolino", el dialecto de los primeros inmigrantes italianos que se establecieron en New York.

Village dreaming...by Dr Karmaleone

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Durante mi viaje a New York pude compartir dos paseos y algunas conversaciones con el Doctor Karmaleone que en aquel momento se encontraba en la ciudad intercambiando impresiones  e ideas con un par de colegas residentes en Williamsburg. El Doctor Karmaleone es una especie de volcán, una de esas raras personas que hablan por los codos y siempre dicen algo interesante. Para mi fue un honor posar para él.

10/12/2008 19:30 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

GUILLE Y LOS TALLERES

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Aunque sin dejar huella alguna no hay día que deje de echar un ojo a las fotos de Guille. Hoy me he encontrado con una imagen bonita como las demás pero con algo que ha despertado esa nostalgia a flor de piel que caracteriza mis otoños. Se trata de una mujer llamada Helena en su taller de títeres, una foto sencilla pero llena de símbolos y de recuerdos. Me encantan los talleres, sean estos mecánicos, de chapa, carpintería, bicis, etcétera. Me gusta la idea de trabajar recogido, concentrado en un objeto como hace mi padre, quizás escuchando música. Me encanta la penumbra de los talleres, el olor y el desorden aparente. Creo que en cuanto acabe de trabajar voy a coger mi bici (espero que no comience a nevar) para hacerle una visita al viejo Doctor Karmaleone que lleva unos días trabajando en la decoración de una nueva serie de tablas para CAFÉ SKATEBOARDS (www.cafeskateboards.com).

La foto es de Guille y se puede ver en: http://www.fotolog.com/guilleephoto

09/12/2008 13:47 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

CUANDO NO ENCUENTRAS LAS PALABRAS JUSTAS....

...ES MEJOR DEJAR HABLAR AL SILENCIO

Mariposeando por Internet me di de bruces con la maravillosa introducción de "MANHATTAN" de Woody Allen y creo que merece la pena compartirla con vosotros.

28/11/2008 22:23 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

LAS BICICLETAS SON PARA...EL DOMINGO

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Me gusta pasear en bici por la ciudad los domingos por la mañana. Hace poco le compré una vieja bicicleta a un amigo y desde entonces dedico las mañanas de los domingos a pasear por la ciudad. Me levanto, me voy a desayunar a una cafetería y después me tiro a pedalear. Hoy he descubierto una calle que no conocía, se llama Via del Governo Provisorio y se encuentra en la zona de Gorla, muy cerca de mi casa. Es una calle fantástica, peatonal y muy tranquila. Llena de placas de reconocimiento y recuerdo a los caidos en la lucha antifascista durante la Segunda Guerra Mundial. Milán, concretamente la zona de Gorla, Via Monza y Via Padova es un hervidero de culturas y colores y el domingo por la mañana es el mejor momento para observar y saborear ese aire cosmopolita. Hace poco que he comenzado a sentir algo bueno por Milán, pero ahora estoy contento de poder decir que me encanta esta ciudad. Me gusta la parte humilde de la ciudad, la gente de a pie, los emigrantes como yo y los "tirados" que se acontentan de pasar la tarde hablando, corriendo o skateando en el parque.

CAMINANTE CAMINA CAMINANDO

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El caminante camina, está hecho para caminar. Para moverse entre la vorágine humana del jueves por la mañana. Qué digo del jueves De cada santo día, de cada santa mañana, de cada santa tarde, de cada estación de metro, de cada plaza, de cada calle. El caminante camina con su skateboard bajo el brazo y su inseparable mochila llena con artilugios inútiles, unas viejas zapatillas para patinar y esos pantalones rotos y cansados de pelearse con el pavimento.     Es jueves, uno de esos jueves húmedos, lluviosos, fríos, grises, en los que es tan difícil encontrar un centímetro de terreno skateable. Es entonces, en estos jueves, o viernes, o lunes, o martes, da igual, pues es entonces cuando el caminante comienza a pensar, cuando se da cuenta de todos los problemas, del insistente dolor en esa rodilla. Ese dolor que llego con un aterrizaje quizá demasiado brusco y que nunca se ha ido.     El caminante camina, esta hecho para caminar pero no quiere y no puede aceptar su condición ni su destino. Al caminante no le gustan los días lluviosos, los días húmedos y fríos en los que es difícil encontrar un centímetro de pavimento skateable.

En la  foto Airwalk de Chris Cole.  Extraída de la web http://www.zierfischcenter-rein.de/chriscole/xgames12/xgames12.html 

22/11/2007 09:37 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

UN SET DE RUEDAS

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 Esta rueda pertenece a un set que fue comprado por 35 euros en una tienda de skate de Bussero, un pueblecito cercano a Milán. Entonces medía 54 milímetros de diámetro y poseía la dureza justa que le permitía generar una buena velocidad ofreciendo a la vez seguridad en las curvas. La rueda comenzó a girar en la pool del Parco Lambro. Viajó hasta el bowl de Lugano, en Suiza, donde se adaptó perfectamente a la superficie rugosa del skatepark. Voló a Lisboa, al Parque de las Naciones, debajo de uno de esos grandes puentes que atraviesan el Tajo, donde, después de haber resistido durante toda la mañana y tarde, nada pudo hacer para evitar que la humedad me hiciese morder el polvo poco después de la puesta de sol. Atravesó Francia de Este a Oeste para probar los skateparks de Biarritz y Hossegor. Probó los rigores del verano madrileño permitiéndome rodar sin problemas en las profundidades de los bowls de Alcobendas. Saboreó el cemento de La Kantera, en Algorta; el snake run de Brescia; el skate plaza de Gijón y el Bonassodromo, o half pipe de Usmate, cerca de Milán. Este set de ruedas ha cumplido con su cometido, ha realizado perfectamente su trabajo, pero poco a poco ha ido perdiendo sus características iniciales. Su goma ya no es la misma, además de haber visto reducido su diámetro se ha vuelto dura, durísima. Si bien al inicio ofrecía seguridad y velocidad ahora produce demasiado ruido. Ese ruido que hacen los trenes cuando se acercan a toda velocidad y que mis ruedas han comenzado a hacer después de haber abusado de ellas casi en cada curva. Bueno, el caso es que ha llegado la hora de jubilar las ruedas de mi skate, de desembolsar dinero para comprar otras y de esperar que las nuevas sean tan buenas como estas. A partir de hoy este set de ruedas para a la reserva, comienza a trabajar como modelo fotográfico, como inspirador de textos extraños, de sueños y de proyectos y de viajes con la imaginación. Porque cada vez que lo veo recuerdo como se acercaba el pavimento de Lisboa, el escozor en mi rodilla literalmente lijada por el cemento de Lugano, la satisfacción y la emoción  que te puede ofrecer esa décima de segundo en la que llegas al vert y sientes que sólo la velocidad te tiene amarrado a la pared y que cualquier error echaría por tierra todos los planes que ya tienes para la próxima curva, la que vas a hacer cuando pases la transición, recuperes tu verticalidad durante un segundo, el tiempo justo para relajar tus piernas, tomar la nueva transición, esta vez en sentido ascendente, tensar de nuevo los músculos para subir por la pared y .....

KAHABUHO Y KAHAOUILE

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La palabra Kahabuho se pronuncia con la "h" aspirada -más o menos /kajabuj-o/- y significa "lagarto de arrecife". Pertenece a la fauna mitológica de una pequeña isla de Polinesia llamada Kahua "Arrecife". Los habitantes de la isla sostienen que el Kahabuho es el creador de las kahahouile /kajauil-e/, las "olas aceitosas de arrecife", es decir las olas bien formadas y peinadas por el viento de tierra que rompen en los arrecifes externos a la isla. El Kahabuho suele ser invocado quemando una figura de madera con forma de dragón durante las ceremonias rituales que anteceden a las fiestas de las olas. La leyenda sostiene que con ese ritual se consigue despertar al Kahabuho y hacer que este produzca olas golpeando su cola contra el fondo coralino. Las fiestas de laso las se celebran dos veces al año, entonces los nativos navegan por la laguna hasta alcanzar el arrecife donde depositan grandes cantidades de pétalos de flores rojas.

EL METRO BALDERAS

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Una de las cosas que más me gustaba hacer cuando estaba en la Ciudad de México, a medio camino entre la Costa del Golfo y aquella Pacífica y tan lejos de las dos, era vagar por el Centro Histórico, visitando los mercados y parando en las cantinas. Me gustaba sentarme en las coloridas tabernas, pedir una chela o un tequila y escuchar las conversaciones de los demás clientes. Por aquellas cantinas pasaban personas de todo tipo, prostitutas, chulos, indios perdidos en la ciudad, niños abandonados a su suerte, jóvenes delincuentes tan orgullosos de sus "hierros" que nada hacían por ocultar las cachas de madera, plástico o nacar, asomando por encima del cinturón. Pequeños traficantes, mariachis hartos de esperar clientes en la plaza Garibaldi, borrachos y borrachas. Desesperados enfundados en trajes demasiado grandes y demasiado gastados y tipos extraños y silenciosos como yo. Me sentaba y escuchaba historias, cotilleos y noticias de actualidad pasadas por ese tamiz popular que las desvirtua hasta convertirlas en caricaturas. Mientras tanto saboreaba mi tequilita o mi chelita pasando totalmente desapercibido.
Durante algún tiempo viví en una habitación prestada por unos amigos en la calle Amores, Colonia del Valle, número setecientosynomeacuerdo. Tenía tento tiempo libre que gustaba de frecuentar la Universidad, asistí a un curso entero dedicado al Cuento Latinoamericano oficiado por un profesor cubano llamado Iván. Un buen tipo con mucho que contar, exiliado, de joven había participado en la Batalla de Santa Clara junto al Che y por extrañas razones de la vida había acabado en el exilio.
De vez en cuando salía por la noche, quizá el momento en el que más seguro me encontraba. Me gustaba ir a un antro en el centro llamado Lulú y a La Perla, una vieja sala de fiestas frecuentada por jóvenes amantes de la cerveza, la mota y la buena música. Por aquel entonces salía y entraba con cierta frecuencia del Distrito Federal, estaba esperando por un trabajo en una televisión y me veía obligado a viajar entre Puerto Escondido y la capital. En aquellas cantina se escuchaba música, a veces gracias al mesero y a veces gracias a una monedita que caía en el juke-box. Siempre me ha gustado estas máquinas, con sus colores, sus disquitos de vinilo y sus extraños mecanismos. En México había muchos y en ellos sonaban viejas canciones de José Alfredo, Julio Iglesias, Chavela Vargas; corridos norteños y rolas de grupos de rock locales como Café Tacuba o el mítico Tri. El Tri, uno de los rockeros más salvajes y carismáticos del D.F. No es que me gusten todas sus canciones, pero una en particular me pone los pelos de punta. Se llama Metro Balderas. Si tienes la oportunidad escúchala y después coge un avión y date una vuelta por la Ciudad de México.
(La foto es un perspectiva aérea de parte de la Ciudad de México)

THE HUITZOL EYE

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The Huitzol Eye forma parte de la colección de paranoias mexicanas. Es parte de un cuaderno realizado durante una noche de luna llena, tumbado en la hamaca de mi casa, a la luz de una vela y sintiendo el estruendo de las olas rompiendo en Zicatela. Fue una noche especial, muy extraña. Esa noche pasaron muchas cosas, buenas cosas.

09/01/2007 20:21 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

LOS CUADERNOS DE MÉXICO

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Durante mi segundo viaje a México tuve mucho tiempo para meditar y tratar de poner en orden mis ideas. Aprendí mucho de la experiencia, aprendí mucho sobre el surf y me dí cuenta que hasta ese momento estaba siguiendo un camino equivocado. En México aprendí que el surf está dentro de cada uno de nosotros y que el exibicionismo no es bueno para pulir ese diamante en bruto. Allí escribí y dibujé mucho, tengo todo recogido en unas libretas que llamo "Cuadernos de México". Son dibujos raros, frases aparentemente sin sentido, párrafos que dan vuelta sobre si mismos. Cada vez que los miro encuentro cosas nuevas, matices, detalles que hasta el momento se me habían escapado. Y es que cuando realicé esos cuadernos mi mente estaba en órbita. ¿Drogas? A veces no son necesarias las drogas para alucinar.
09/01/2007 20:16 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

Los "mejores" años

No soy un tipo de esos que dicen, o piensan, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Es más, creo que no hay cosa mejor que el presente y es por ello que intento disfrutar cada día divirtiéndome mientras patino, estudio o trabajo. Pero recuerdo aquellos años con un cariño especial y algunas veces sucede que algo, una foto, una palabra, un comentario, un olor, revitaliza mis recuerdos. Es precisamente eso lo que me sucede cuando escucho alguna canción de los Inxs. Y ¿qué me viene a la mente?, pues en primer lugar uno de mis mejores amigos, Nacho "Chete". Vecino y amigo desde la infancia. Y ¿por qué me viene a la mente Chete? Pues porque una vez Chete y Jordi "Tejero" alquilaron un bar en Candás y organizaron una fiesta de Nochevieja espectacular, pero espectacular con todas las letras. Y durante aquellos años los Inxs estaban al orden del día y Chete tenía un disco de los Inxs, "Kick" (publicado en 1987) y lo hizo sonar no sólo durante la fiesta sino tambien durante los días previos. Fueron unas navidades especiales, muy divertidas. Además yo estaba enamorado de una chica que había llegado ese año al Instituto. ¡Qué digo enamorado! Estaba jodidamente enamorado y lo peor es que la chica en cuestión no me hacía ni caso. Y cuando me hizo caso fue aún peor, porque en un mes más jodido de lo que me encontro. Y no "jodido" en el buen sentido sino en el otro. Pero bueno, esa es "harina de otro costal".

"Chete" es la llave de mis recuerdos, la música de los Inxs el catalizador y ahora viene el cogollo. Durante esos años comenzaron a surfear muchos amigos. Josito, Jorge "Hidro", Miguel -"Miguelín" por aquel entonces-, Alejandro "Valdés", Dani "Rata", César "Otero", mientras otros amigos se acercaban tímidamente como Rai o Carlos "Charly". Todos surfeaban con tabla, sólo había un bodyboarder en Candás, Jorge "Moro". Bueno, la verdad poco después Dani "Rata" se pasaría al bodyboard y comenzarían Iván Sebas y "Popel". Además había un buen grupo de jovencísimos, con Alberto "Tascón" a la cabeza -el más pequeño de todos-, que comenzaban a dar guerra en el agua: Omar, Rafa, Mosqui, Ángel "Francés" y otros de los que se me hace difícil recordar el nombre.

Aquellos años fueron increibles, mucha gente en el agua, todos amigos, todos descubriendo algo nuevo, aprendiendo a surfear y a conocer el mar día a día. Riéndonos y compartiendo experiencias. Surfeábamos sobre todo en Xivares, Carranques, Tranqueru, Candás, Xagó y Verdicio, dependiendo del estado de la mar y de la dirección del viento. La mayoría de los aquí nombrados pasaron la Nochevieja en aquella fiesta de Chete, donde sonaron canciones de los Inxs, estuviesen invitados o no. Porque Candás es así.

En 1990 Tom Curren regresa a la competición y partiendo de los trials consigue el título mundial. En aquella temporada consiguió siete victorias, todo un record. 

En 1991 el vencedor del título fue Damien Hardman, dejando en segundo lugar al maravilloso Brad Gerlach. Mientras que por la parte baja de la clasificación aparecía el jovencísimo Kelly Slater, 43º en la clasificación de ese año. Justito para acceder al WCT. 

 

04/12/2006 17:45 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

Club de Surf Indians

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Creo que fue yendo hacia Xagó, en una de esas maravillosas mañanas de verano, cuando se nos ocurrió la idea de formar un club de surf. Por aquel entonces no había muchas asociaciones de ese tipo en Asturias, sólo recuerdo las dos de Tapia y alguna en Ribadesella. Comenzamos a fantasear sobre lo qué podríamos hacer si tuviésemos un club. Un local. Viajes. Campeonatos. Y pocos meses después, al acabar el verano de 1990 nos pusimos manos a la obra. César llevó casi todo el peso de la burocracia para fundar el club, ayudado por la responsable de la Oficina de Información Juvenil de Candás de entonces, Begoña. Ella nos guió por los difíciles meandros de la burocracia y gracias a ella obtuvimos una subvención del Ayuntamiento de Carreño y, con el paso del tiempo, un local. Los primeros años noventa fueron increiblemente fructíferos desde el punto de vista del asociacionismo juvenil en Candás, sobre todo gracias a la labor de Begoña y a las inquietudes culturales, políticas y deportivas de la juventud de Carreño. Izquierda Unida copaba los puestos de responsabilidad del Ayuntamiento de Carreño y trabajaron mucho fomentando las actividades juveniles y deportivas. El Club de Atletismo Ocle, el Enxame Xuvenil Triskel, el Club de Actividades Subacuáticas Delfín y el Club de Surf Indians nacieron en aquella época. Asociaciones que se sumaban a otras ya existentes como el Club Nautico de Carreño o Los Gorilas, dedicados al deporte en general y al piragüismo respectivamente. Todo ello sin hablar de las asociaciones dedicadas al fútbol o a otras de cuyo nombre y actividad no me acuerdo.

El caso es que en 1991 nuestro Club de Surf Indians ya era una realidad, ahora sólo quedaba ponerse manos a la obra para llevar a la práctica nuestros sueños. Al cabo de dos años, en 1993, conseguimos organizar el Primer Open de Surf de Xivares. Fue todo un éxito, entonces no existía el Campeonato de Asturias de Surf y los últimos grandes campeonatos asturianos los había organizado años atrás Carlos Meana, surfista y propietario de Never Stop en Avilés. La gente tenía ganas de competir y nosotros, ayudados por mi padre-Siro- y por varios sponsors les dimos lo que querían. Celebramos este campeonato durante el Puente de la Inmaculada, la primera semana de Diciembre. La zona de competición se instaló en la Playa de Peña María, una de las tres calas de Xivares, y las olas fueron realmente espectaculares. Tuvimos casi un centenar de inscritos.

Continuamos celebrando el Open de Xivares durante varios años consecutivos, siempre en la misma fecha, hasta 1997 si no recuerdo mal. Cinco ediciones de campeonato durante las cuales intentamos hacer las cosas del mejor modo posible teniendo en cuenta que contábamos con un presupuesto limitadísimo y que teníamos que poner dinero de nuestros bolsillos. El Ayuntamiento de Carreño nos apoyó durante las cinco ediciones, y Juanín Fernández, uno de sus empleados, estuvo allí haciendo posible cada una de estas ediciones.

En la foto aparece Candás. En primer plano el Cabo de San Antonio , con el "Faro" y el "Instituto". A la izquierda de la foto (parte este del cabo) se puede ver el viejo muelle y un trocito de la playa La Palmera. A laderecha de la foto (zona oeste del cabo) se encuentra la bahía de Rebolleres. En la foto no se ve la Piedra del Pan, que en los días grandes llega a ofrecer una izquierda espectacular que hasta el momento nunca ha sido surfeada.

Aquellos jodidos surfers pijos

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...poco a poco fuí abandonando el skateboard por el surf. César, mi hermano, y yo continuamos yendo a la playa con aquella tabla. Descubrimos el secreto para evitar que la tabla resbalase, la parafina, y la existencia de una especie de cuerdas que se podían atar al tobillo para no perder la tabla después de cada caída. Supimos que éste engendro se llamaba "invento". Y sinceramente, tarde un poco en tragarme lo del nombre y en atreverme a ir a una tienda a pedir "un invento". De hecho creo que la primera vez pedí "una de esas cosas que sirve para atar al pie y que la tabla no se te escape".

¡Qué tontería! pensareis, ¿por qué no preguntásteis a otros surferos? La verdad es que teníamos un poco de vergüenza, no sé, algo difícil de describir pero que se encuentra entre el miedo al ridículo y el "pa`que preguntar a esos pijos arrogantes de mierda con el pelo teñido de rubio". Esa era la cuestión. Hace años los surfers tenían una imagen de arrogantes y pijos, por lo menos en Gijón y Salinas, que los hacía odiosos. Chavalillos de dinero con el pelo rubio y aires de "soy bueno solo yo". Poco después, según nos íbamos introduciendo en el mundillo, descubriríamos que si bien había personas así también te podías encontrar con algún surfer majete dispuesto a explicarte cuatro cosas. ¡Cuidado! he dicho "alguno" no más.

Sí, el surf por aquel entonces estaba plagado de idiotas que preferían pasear la tabla y vacilar a los nuevos que surfear. Y el tiempo los fue poniendo en su sitio uno a uno, bien porque dejaron de surfear o bien porque cambiaron de actitud. Bueno, continuando con nuestra historia. Nosotros nos hicimos con una Rusty de segunda mano, shapeada por el mismísimo Rusty Presisendorfer, y comenzamos poco a poco a aprender a surfear a base de meter la pata y con la ayuda de varios amigos que habían dado el paso definitivo hacia el surf un año antes: Joako, Jorge "el Surfer" y Javi "Piojo". Ellos fueron los primeros en Candás, junto con otro Joaquín y con Gloria "Apolo". Nosotros nos añadimos poco después con Jorge "Chino" y Álvaro, hermanos. También aparecían por la playa Pablo "Marañuelo", Claudio, José Felix y como no Jorge "Moro", hermano de Juako y uno de los precursores del bodyboard en drop-knee en Asturias. Podría decir que llegó a ser el mejor drop-knee bodyboarder asturiano y que mantuvo esta condición durante años sin pisar ni un campeonato y sin tener sponsors. Pero no lo voy a decir para evitar polémicas, me limitare a señalar que era el más espectacular y que su imagen resultó fundamental en el desarrollo de este deporte en Candás y en el auge que tuvo en la Playa de Xivares. Quizá parezca una afirmación demasiado localista, pero hay que ver el nivel que tienen hoy los bodyboarders que surfean habitualmente en Xivares para entender que no es así. Y "el Moro" tuvo mucho que ver con esto.

Ni que decir tiene que el ambiente en Candás era muy diferente del que se respiraba en El Muro gijonés. Quizá porque éramos todos nuevos, quizá porque Candás es un pequeño pueblo de pescadores con poco espacio para la pijería de entonces, aunque "haberlos habíalos", pero afortunadamente no en el agua. Nuestro territorio natural se extendía desde Candás hasta Xivares, además solíamos surfear en El Tranqueru y en Carranques. Cuatro playas que nos daban todo lo que necesitábamos en esos primeros años.

Con el tiempo comenzamos a movernos hacia Xagó, un Xagó vacío en el que surfeábamos solos y muchas veces desnudos. Por entonces nos acercábamos en tren hasta Avilés y después en autobus hasta Xagó. Era difícil encontrar más de cinco o seis surfers en el agua. Con el tiempo fueron apareciendo varios surfers de Gijón con los cuales compartimos buenas sesiones, risas y hasta algún baño "en pelotas". Sólo me acuerdo de Peque, Diego y Ferrao, quizá porque son los únicos que continuaron surfeando con el paso de los años. O al menos son los únicos con los que continué en esporádico contacto. A por cierto, eran de Gijón pero estaban bastante lejos del "surfer pijo y arrogante".

Julio Lastra, es otra de las piezas claves de mi infancia como surfista. Bueno, de mi infancia y de la infancia surfística de mis amigos. Él es algo mayor que nosotros, de hecho por aquel entonces ya tenía una niña pequeña, hoy socorrista en la playa de Candás, y unos años después tuvo dos gemelos, uno de los cuales sigue los pasos de su padre en el mundo del surf. Conocimos a Julio en Xivares, venía con su pequeño todo terreno y su tablón, creo que entonces ya utilizaba tablón. Julio era, y es, una persona agradable, divertida y amable, y tiene el espíritu justo para ser surfer. Con él fuimos varias veces a Xago y compartimos sesiones durante las que fraguamos una amistad que perdura hasta hoy en día.

En la foto Martin Potter, Campeón del Mundo de Surf en 1989. Surfer solidario e innovador. Un ejemplo para los jóvenes surfers de entonces.

03/12/2006 13:03 skateando #. Historias de aquí y de allá No hay comentarios. Comentar.

¡Veinte años después!

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El caso es que no tuve la oportunidad de patinar en un half pipe hasta veinte años después. Bueno, en realidad si que tuve esa ocasión pero...

...un día vi un coche llegar por la poco transitada cuesta del Llagarón. Era el coche de mi primo Jose. Pasó por delante de nosotros, saludando, para después de tenerse delante de mi casa. Salió del coche mientras mi hermano, yo y alguno de nuestros amigos nos acercábamos. Abrió el maletero y sacó una enorme tabla de surf. Era un modelo antiguo pero yo todavía no lo sabía, dada mi poca experiencia en el mundo del surf. A mí me parecía un sueño ¡una tabla de surf! Yo tenía trece años y mi hermano, César, doce. Era nuestra primera tabla de surf. Aunque en realidad no era nuestra, era de mi primo. Pero bueno, ¿estaba en nuestra casa o no? Quizá no fuese nuestra pero a partir de ese momento dada su condición de "inquilina" y sobre todo de "muda" iba a comenzar a ofrecernos un servicio que ansiábamos desde hace tiempo.

Jose dejó la tabla. Estaba ilusionadísimo con su nueva adquisión. Una tabla vieja, muy vieja. Yo creo que databa de los años 70 por lo menos. Una Jerónimo, supe después, una de las primeras tablas de producción española, si no me equivoco. Y si me equivoco espero que alguien me corrija. Jose se la había comprado a un amigo de Avilés, imagino que haya pasado parte de su historia en Salinas. Y la otra parte quién sabe, en algún lugar de la Costa Norte. ¡Cómo me gustaría descubrirlo! Tenía, tiene, una quilla negra y enorme, y un dibujo, hecho a mano, del rayo de Lightning Bolt.

Mi primo paso varios días reparando y pintando la tabla, hasta que quedó nueva. Bueno, más o menos nueva. Y allá se quedó la tabla. Sóla, sin nadie que la acercase hasta la playa a coger olas o simplemente a oler el mar. Y allá se quedó hasta que los dos mocosos que la miraban y la admiraban cada día decidieron saltarse las normas a la torera y hacerle un favor a la Jerónimo.

Cogimos la tabla un día de verano y nos fuimos a Carranques con dos amigos. Ni invento ¿qué era eso?, ni para...¿qué?, ni parafina. Sólo nosotros cuatro y la vieja tabla. Ni que decir tiene que la primera sesión fue un desastre. Yo fuí el primero en entrar, las olas sobrepasaban mi cabeza en varios centímetros. Tampoco muchos, pero los suficientes para asustar. Traté de tumbarme encima de la tabla como había visto hacer a algunos surfers en la playa de Gijón, per ni modo. Eso era imposible, la tabla resbalaba bajo mi cuerpo como si quisiera surfear sola. Así estuve hasta que llegó una ola un poco más grande que las demás y me empujo contra el fondo. Vueltas, vueltas, vueltas. ¿Y la tabla? La tabla se había ido sóla a la playa, surfeando aquella ola. Y allí estaba, orgullosa, gallarda. Amarilla con su rayito tatuado en el lomo y su enorme quilla negra clavada en la arena. ¿Y yo? Asustado, nadando hacia la orilla, revolcado y maltratado por una marejada veraniega en la playa de Carranques.

Esa fue mi primera sesión de surf, bueno en realidad no fue la primera. Había probado a coger olas tumbado con un skimboard de madera en Candás durante otra marejada estival varios años antes. Tenía diez u once años y recuerdo haberme divertido muchísimo junto a mis amigos, Jorge, Juako, Josito, Nacho, Marcos y algunos más. Pero aquello era distinto, era la primera vez que surfeaba con una tabla de verdad. Era el inicio de una nueva pasión y el fin de otra. Bueno ¿el fin? No creo.

El caso es que a partir de aquella sesión el skateboard se fue quedando apartado. No volví a coger mi querida tabla verde, bueno la fuí abandonando de forma gradual. Pero mi mente y mi forma de patinar se acercaban cada vez más al surf, porque era aquello lo que quería hacer. Quería ser un surfer.

Early years

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Bueno, creo que es momento de presentarse. Me llamo Iván, soy surfer y skater, asturiano y residente en Milán. Me gusta escribir, hablar, escuchar música, ver películas y sentir como fluye la adrenalina dentro de mi. Me gusta, "pà que decir que no si sí" y además podría decir que necesito esa sensación para vivir, o al menos para vivir feliz. Y quién este libre de pecado que tire la primera piedra, o mejor que levante la mano.

Comencé a patinar con nueve años, es decir en 1982, justo después de que mi hermano y yo nos gastásemos las mil pesetillas que tanto nos había costado conseguir en un flamante monopatín de plástico verde. Era cojonudo, es cojonudo porque aún lo tenemos. Un pequeño monopatín, estrecho, con ruedas blandas de esas que se grapan al asfalto y te perdonan cada vez que pasas por encima de una piedra. Empezamos a bajar sentados por la cuesta que baja desde nuestra casa hasta el pueblo, una bonita cuesta poco traficada por aquel entonces y casi recién asfaltada. Poco a poco nuestro estilo fue evolucionando hasta que descubrimos que la perspectiva era mucho mejor de pie que de sentados. Sobre todo porque así jodíamos menos los playeros y mamá se enfadaba sólo cuando llegábamos a casa con las rodillas picadas.

Ese fue mi primer contacto con el skateboard. Poco después mi primo mayor, Jose, nos regaló otro monopatín, rapidísimo, una tabla de aluminio que había sido shapeada por mi tío y que montaba unos ejes profesionales. Aquella tabla volaba, pero se la quedo mi hermano dado que yo seguía enamorado de nuestro viejo monopatín verde.

Ni que decir tiene que por aquel entonces nunca habíamos oido hablar de ollies, flips ni nada parecido. Yo no tenía ni idea de que era un skatepark hasta que una vez vi un reportaje de skateboard en una revista infantil, en una foto salía un skater patinando dentro de un tubo, llevaba una especie de cilindro atado con un trapo en una mano. La imagen se me quedó en la mente junto con unas escenas que había visto en televisión de varios locos que pasaban por debajo de enormes camiones, siempre patinando. Mientras tanto nosotros seguíamos bajando aquella cuesta para volver a subirla, bajar y subir, bajar y subir. Slalom, carving, pequeños derrapes. Todo sacado de nuestra imaginación y combinado con un estilo surfero. Era divertido, pero subir y bajar, subir y bajar, subir y bajar era un poco fatigoso. Bastante fatigoso.

Fue entonces cuando llegaron a mi los ecos del half-pipe. Una cuesta eterna, pensaba yo. No hace falta caminar, te tiras y vas y vienes y vuelves a ir y vuelves a venir. Un half-pipe. Y la imagen del half-pipe se quedo, junto con la del tubo y con aquella de los camiones, en mi cabeza.

Un half-pipe, half-pipe, half-pipe. ¡Qué ganas tenía de probar! Tenía tantas gas que no me enfrente a uno hasta los veinte años ¡diez años después! ¿La razón? Mañana os la cuento.